No en vano se ha venido insistiendo en las distintas y numerosas publicaciones médicas de todo el mundo que la Diabetes Mellitus (DM) se está convirtiendo en la epidemia del siglo XXI y que pacientes con DM tienen más posibilidad de padecer Enfermedades Cardiovasculares. Es por eso, que en los congresos de actualización nacionales e internacionales en los últimos años, la unión de la DM y las enfermedades cardiovasculares en general se han constituido como un solo bloque a estudiar y revisar.

La DM, es una enfermedad caracterizada por una alteración en el metabolismo de la glucosa que trae como consecuencia cifras de glicemia elevadas. Pero lo más importante no lo constituye las cifras elevadas de glicemia en sí, son las complicaciones propias de la enfermedad lo que trae como consecuencia el cuadro más aparatoso de la enfermedad. Las consecuencias de la DM son muchas con deterioro de la mayoría de los órganos y sistemas del cuerpo que incluye daño a nivel del sistema nervioso, ojos, riñones, miembros inferiores, corazón y sistema cardiovascular, etc..

Desde el punto de vista cardiovascular, se considera la DM como una enfermedad inflamatoria que produce deterioro de la función de la capa interna de los vasos sanguíneos, lo que llamamos Endotelio Vascular (EV) que se encarga, entre otras cosas, de mantener la gran mayoría de las funciones vasculares, su deterioro produce un mayor acúmulo de sustancias sobre todo lípidos (grasas) en las paredes de los vasos lo que lleva a disminución de su calibre y limitación en su relajación, que es la causa principal de la disminución de flujo sanguíneo a los órganos más nobles del cuerpo como son cerebro y corazón con la consecuente isquémia (disminución del aporte de Oxigeno) a éstos órganos produciendo las complicaciones más catastróficas conocidas como lo son el ACV (Accidente Cerebro Vascular) ó más recientemente llamado ECV (Enfermedad Vascular Cerebral) en el cerebro y el Infarto de Miocardio en el Corazón.

Pero, a pesar de que éstas son las complicaciones más catastróficas de la enfermedad vascular en el diabético, no son las únicas ni las más importantes, el Diabético, sobre todo el mal controlado, desarrolla una cardiopatía diabética que se caracteriza por el deterioro progresivo de la función cardiaca con crecimiento de las cavidades cardiacas y subsecuente compromiso valvular, esto en gran parte debido a la isquémia crónica a la que está sometido el corazón debido al mecanismo antes mencionado. Además, debido al daño vascular mencionado, se puede producir disminución del aporte de sangre y Oxígeno a la mayoría de los territorios del cuerpo, produciendo en el Cerebro, enfermedad vascular cerebral que lleva a alteraciones en las funciones cerebrales, pérdida de memoria, agotamiento e incluso a la Demencia Vascular; a nivel de las piernas disminución de la capacidad funcional con dolor al caminar lo que se llama Claudicación por disminución del calibre de los vasos de los miembros inferiores. Si además, el paciente presenta Hipertensión Arterial (HTA), asociación que es muy frecuente, el cuadro es de peor pronóstico, debido a que se unen las dos enfermedades que deterioran de forma más importante y rápida el sistema cardiovascular.

Es por esto, que todo paciente con DM al igual que el paciente con HTA y mucho más si padece las dos enfermedades, requieren atención médica especializada y mantener un tratamiento médico continuo para evitar o retardar las complicaciones y mejorar su calidad de vida a través del tiempo.

Dr. Francisco E. Ángel.

Articulo Publicado en Guiaemedica.com Edición N°14, 

angelgran13@yahoo.com

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