La salmonelosis es un tipo de intoxicación alimentaria causada por un grupo de bacterias del género Salmonella, pertenecientes a la familia de las Enterobacterias. La Mundial de la Salud (OMS), señala que la salmonelosis es: “una de las enfermedades de transmisión alimentaria más comunes y ampliamente extendidas, es una de las cuatro causas principales de enfermedades diarreicas a nivel mundial.”. “La carga de las enfermedades de transmisión alimentaria es considerable: cada año, aproximadamente una de cada 10 personas contrae la enfermedad y se pierden 33 millones de años de vida sana”. Algunas variedades de la bacteria salmonela provocan fiebre tifoidea, una enfermedad que puede ser mortal y que es más común en los países en desarrollo.

La salmonelosis se produce por la ingesta de alimentos, generalmente huevos, carne, aves de corral y leche, contaminados, poco cocinados o crudos o por agua contaminada por la bacteria. “La salmonela tiene una gran capacidad de adaptación. Es capaz de multiplicarse en un rango de temperaturas de los 5 a los 45 grados”,

Se transmite principalmente por vía fecal-oral, es decir, cualquier alimento si es manipulado por una persona infectada con las manos sucias o si el alimento entra en contacto con otros que están contaminados, es lo que se denomina como “contaminación cruzada”.

          

Los síntomas más habituales de la salmonela son de tipo gastrointestinal, aparecen entre las 6 y 72 horas después de exposición y duran aproximadamente entre 4 a 7 días, estos incluyen:

  • Dolor abdominal tipo cólico
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Dolor muscular
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Diarrea

Ciertas personas tienen más probabilidades de contraer una infección grave por Salmonella, estas  incluyen a los niños menores de 5 años, los adultos de 65 años o más, y las personas cuyo sistema inmunitario se encuentra debilitado debido a ciertas afecciones (como diabetes, enfermedad del hígado, enfermedad de los riñones y cáncer) o a sus tratamientos.

Síntomas en población vulnerable a los que hay que prestar especial atención para que no se produzca una manifestación más grave:

  • Aparición de sangre en las deposiciones. En este caso habría que realizar un cultivo de heces para determinar qué bacteria es la causante del cuadro.
  • Deshidratación: Esto se manifiesta con ausencia de orina, sequedad de boca y de la lengua por una menor producción de saliva, y ojos hundidos y menor producción de lágrimas (los niños dejan de llorar).
  • Si la bacteria pasa a la sangre puede provocar infecciones en otras partes del organismo (huesos, pulmones…).

El diagnóstico normalmente se realiza a través de la anamnesis y el examen físico del paciente enfermo, se confirma mediante un examen sanguíneo y coproanálisis o coprocultivo. Si bien los grandes brotes de Salmonella suelen atraer la atención de los medios informativos, entre el 60% y el 80% de los casos de salmonelosis no se registran como parte de un brote conocido y se clasifican como casos esporádicos, o ni siquiera se diagnostican.

La mayoría de las personas se recuperan sin tratamiento con antibióticos. Según la OMS: “La terapia antimicrobiana sistemática no está recomendada para casos leves o moderados en personas sanas. Esto se debe a que los antimicrobianos podrían no eliminar completamente la bacteria y seleccionar cepas resistentes, con lo cual el fármaco se volvería ineficaz. Sin embargo, los grupos de riesgo, como los lactantes, los ancianos y los pacientes inmunodeprimidos, podrían necesitar tratamiento antimicrobiano. Los antimicrobianos se administran también si la infección se propaga desde el intestino a otras partes del organismo. En los casos graves el tratamiento es la reposición de los electrolitos perdidos a raíz de los vómitos y la diarrea (suministro de electrolitos como iones de sodio, potasio y cloruro) y la rehidratación”.

La prevención exige medidas de control en todas las etapas de la cadena alimentaria, desde la producción agrícola hasta la elaboración, fabricación y preparación de alimentos, tanto en establecimientos comerciales como en los hogares.

Se recomienda:

  • Lávese a fondo y frecuentemente las manos con jabón, en particular después de haber tenido contacto con mascotas o animales de granja o haber utilizado el inodoro.
  • Asegúrese de que los alimentos estén debidamente cocinados y aún calientes al servirlos.
  • Evite la leche cruda y los productos elaborados con leche cruda. Beba solo leche pasteurizada o hervida.
  • Ingerir agua potable, evite la de salubridad dudosa
  • Comunique a su médico las enfermedades que ocasionalmente pudiera padecer y en especial en casos de diarreas.
Dra. Andrea Maggiorani Perez.
Medico Cirujano ULA.
Tovar edo. Mérida.
Citas:0424- 7557007 / 0424- 7712660 / 0414-3753783

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