Dr. Jose Zerpa
Medico Endocrinólogo.

¿Te sientes constantemente agotado, subes de peso sin razón aparente o sientes un frío inexplicable incluso en los días calurosos? No eres tú, podría ser tu tiroides. Esta pequeña glándula con forma de mariposa, ubicada en la región antero inferior del cuello, ejerce control sobre casi todas las funciones de tu organismo, cuando este funcionamiento está por debajo de lo normal, pudiera tratarse de hipotiroidismo.

¿Qué es el hipotiroidismo?
El hipotiroidismo es un trastorno en el cual la glándula tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas (principalmente T3 y T4). Estas hormonas son el combustible que le dice a tus células a qué velocidad deben trabajar. Si hay fallas en esta estimulación hormonal, el metabolismo se ralentiza, afectando desde la frecuencia cardíaca hasta la digestión y la temperatura corporal entre otros síntomas.
Los síntomas del hipotiroidismo suelen desarrollarse lentamente. Al principio, es fácil confundirlos con el estrés cotidiano o el cansancio normal, pero es importante prestar atención a este conjunto de señales:

Fatiga crónica: Un cansancio extremo que no desaparece.

Aumento de peso: Dificultad para mantener el peso ideal, incluso con dieta y ejercicio.
Sensibilidad al frío.

Cambios en la piel y el cabello: Piel extremadamente seca, uñas quebradizas y caída del cabello.

Alteraciones del ánimo: Labilidad emocional, irritabilidad o tendencia a la depresión.

Problemas digestivos: Estreñimiento persistente debido al enlentecimiento del tránsito intestinal.

Entre las causas más comunes se encuentran:

Enfermedad de Hashimoto: Es la causa más frecuente. Se trata de un trastorno autoinmune donde el propio sistema inmunológico ataca por error a la glándula tiroides, inflamándola y reduciendo su capacidad de producir hormonas.
Respuesta al tratamiento del hipertiroidismo: A veces, los tratamientos para frenar una tiroides hiperactiva terminan reduciendo su función de forma permanente.

Deficiencia de yodo: El yodo es un mineral esencial para la producción de hormonas tiroideas. Aunque gracias a la sal yodada es menos común hoy en día, sigue siendo un factor en ciertas regiones.

La buena noticia es que el hipotiroidismo es altamente tratable. Un análisis de sangre que mide los niveles de la hormona estimulante de la tiroides (TSH) y de la tiroxina (T4) basta para saber qué está pasando.

El tratamiento estándar consiste en el uso diario de levotiroxina sódica, una hormona tiroidea sintética que reemplaza exactamente lo que tu cuerpo ya no puede fabricar.
Adoptar ciertos hábitos puede marcar una gran diferencia en el día a día:

Priorice alimentos ricos en selenio, zinc y yodo (como pescados, huevos y frutos secos), siempre bajo supervisión médica para evitar excesos.

El ejercicio regular ayuda a combatir el cansancio, mejora el estado de ánimo y reactiva el metabolismo.

Vivir con hipotiroidismo no significa perder tu calidad de vida. Con el diagnóstico adecuado, la dosis correcta de medicación, es completamente posible recuperar tu energía, equilibrar tu peso y hacer que tu cuerpo vuelva a marchar a su ritmo ideal. Si te identificas con los síntomas, no lo dejes pasa acude a consulta.

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