Dr. Ramon Izarra
Medico Cirujano
Cirugia general e Infantil.
📞WhatsApp: +58 414-7562086 🏥 Dirección: El Vigía. Edificio Mis Muchachas (Antigua Clínica Chaiza), frente a CANTV y frente a la morgue del Hospital II Edif. Mis Muchachas .

Cuando llega un nuevo ser a nuestra familia es mucha la alegría pero trae consigo la preocupación de llevarlo a puerto seguro, es decir, el depende de nosotros para su seguridad, confort y lograr un desarrollo adecuado, por lo tanto son muchos los aspectos que asustan cuando en los niños se presentan: fiebre, vómitos, diarrea y muchas otras cosas alarmantes; en este tema nos ocuparemos de disipar dudas cuando un bebé presenta vómitos.

Los vómitos son la expulsión forzada del contenido estomacal, y sus causas son múltiples, como mala técnica alimentaria, infecciones virales y bacterianas, la mayoría aclaradas y resueltas por su pediatra; sin embargo existen ocasiones donde esto no se resuelve fácilmente y este niño debe ser referido a un especialista en cirugía infantil pues existen vómitos que son causados por patologías que ameritan una resolución quirúrgica; ahora bien, ¿cuáles son estas circunstancias que determinan la necesidad de valoración por especialista en cirugía?

En primer lugar, vómitos que no responden al tratamiento médico por un tiempo considerable, vómitos con un contenido de aspecto amarillento, vómitos repetitivos que determinan pérdida de peso en el bebé, también vómitos que se acompañen de alteraciones en la dinámica de las evacuaciones y de una distensión abdominal progresiva y persistente. Otro aspecto a tomar en cuenta es el momento de inicio de los vómitos, que nos permite descartar o incluir en el diagnóstico patologías de solución médica o quirúrgica.

Esta valoración quirúrgica es importante pues existen causas no tan frecuentes de vómitos pero que su retraso en la resolución pueden poner en peligro la salud, incluso la vida del niño; estas situaciones están determinadas por circunstancias que pueden suceder a todo lo largo del tubo digestivo y que impiden el libre tránsito en el mismo, ya sea en la unión entre el esófago y el estómago por aspectos funcionales (reflujo gastroesofágico), así como por aspectos anatómicos que pueden ir desde la salida del estómago (estenosis hipertrófica del píloro), la malrotación intestinal, atresias en algunos segmentos del intestino hasta llegar a la posibilidad de atresia del segmento anorectal.

Todas estas circunstancias mencionadas últimamente ameritan de la participación del cirujano infantil en su resolución y mientras más temprano se realice menos complicaciones para el bebé.

Existen otras patologías cuyo diagnóstico se nos hacía más difícil anteriormente, como las duplicaciones intestinales y la obstrucción por páncreas anular; pero que los adelantos científicos y tecnológicos actualmente facilitan dicho diagnóstico.

Así que mi recomendación a los responsables del cuidado del bebé como padres y pediatras es que se tomen en cuenta estos aspectos quirúrgicos del niño vomitador y que sepan que cuentan con un aliado siempre dispuesto como lo es el cirujano infantil.

 

Transcripción de Video Youtube


























Vómito en Bebés: ¿Cuándo es normal y cuándo necesita cirugía | Dr. Ramon Izarra

Inmadurez digestiva y las famosas “buchaditas” (03:03 – 05:00) El vómito es un síntoma muy frecuente, ya que la alimentación de los niños suele estar influenciada por muchas creencias. Muchas veces, las madres primerizas reciben consejos de terceros y dudan de la recomendación médica sobre la necesidad de una alimentación estrictamente materna durante los primeros 4 meses.

Existe un fenómeno de inmadurez del tracto digestivo. Por ejemplo, la unión esófago-gástrica es una zona muy susceptible porque un elemento sin acidez (el esófago) con uno altamente ácido (el estómago). Aunque no existe un esfínter propiamente dicho, hay un sistema de presiones que impide que el alimento regrese, ya que al tocar el ácido y devolverse, puede irritar y hasta causar quemaduras en el esófago.

Hasta los 9 meses o el año de edad, el reflujo gastroesofágico puede considerarse un fenómeno fisiológico por inmadurez de esta válvula. Cuando el niño está sobrealimentado, retorna el contenido del estómago hacia el exterior de forma pasiva (no violenta). Esto suele ocurrir al extraer los gases y se presenta como pequeñas regurgitaciones o “buchaditas” que caen cerca del niño. En estos casos, se trata de una regurgitación poco peligrosa que mejora con buena técnica alimentaria, dieta y manejo conservador.

Enfermedad por reflujo gastroesofágico (00:58 – 02:00) En un principio, la enfermedad por reflujo gastroesofágico se manejaba con tratamiento quirúrgico en la mayoría de los casos. Sin embargo, con los adelantos farmacológicos (medicamentos procinéticos, protectores y bloqueadores de acidez), el tratamiento actual es mayormente médico.

Aun así, la técnica quirúrgica se reserva para casos muy rebeldes al tratamiento médico: cuando el bebé no gana peso a pesar de recibir buena medicación y alimentación, si hay presencia de vómitos sanguinolentos, o si existen procesos inflamatorios graves en el esófago (esofagitis) que pueden derivar en un “esófago de Barrett”, una patología altamente precancerosa.

Hipertrofia del Píloro: Cuando el vómito es “en proyectil” (02:01 – 03:02) Después del estómago se encuentra el duodeno, cuyo primer segmento es el píloro. El píloro puede sufrir un proceso de hipertrofia de su capa muscular (crece en sentido concéntrico). Al engrosarse, cierra la luz del tubo digestivo y provoca vómitos en proyecto , rebeldía al tratamiento y poca ganancia de peso.

Para esto, hace más de 80 años se inventó una técnica quirúrgica sumamente efectiva llamada piloromiotomía. Consiste en un corte longitudinal de las fibras musculares del píloro sin abrir la mucosa. Esta técnica casi no ha sufrido modificaciones en el tiempo gracias a su efectividad, la cual supera el 95%.

Signos de alarma: ¿De qué color es el vómito? (00:00 – 00:57 / 05:25 – 06:20) Si se presenta un vómito de contenido lácteo (blanquecino) y no es expulsado a presión, suele ser inofensivo. Pero, si el niño presenta un vómito lejos, a alta presión (vómito en proyecto), representa una señal de alarma. Puede significar desde infecciones del sistema nervioso hasta obstrucciones intestinales (como la hipertrofia congénita de píloro, diafragmas duodenales o torsiones del tracto digestivo).

El color del vómito es otro factor fundamental. Un bebé alimentado estrictamente con lactancia materna (materna o artificial) debe tener un vómito blanquecino, nunca amarillento. La coloración amarillenta o verdosa indica que el vómito se ha mezclado con contenido biliar (que se incorpora al tubo digestivo después del estómago, en el duodeno).

La presencia de contenido biliar significa que algo está impidiendo la libre circulación en el trayecto intestinal, apuntando a procesos obstructivos o de reflujo biliar que complican severamente la dinámica alimentaria del bebé. Del mismo modo, un vómito con contenido hemático (sangre) requiere evaluación médica inmediata, ya que su causa subyacente puede necesitar una solución quirúrgica.

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