Como médico especialista en el tratamiento de lesiones y enfermedades del sistema musculoesquelético, he tenido la oportunidad de observar de cerca cómo el COVID-19 puede afectar severamente diferentes estructuras de este sistema en los pacientes. A lo largo de mi carrera, he atendido a numerosos pacientes que han desarrollado diversas complicaciones musculoesqueléticas a raíz de esta enfermedad, por lo que me parece importante compartir esta información con ustedes.
Según datos publicados, hasta el 72% de los pacientes que han superado la fase aguda del COVID-19 presentan fatiga, dolor de espalda, mialgias y artralgias de forma persistente. Estas cifras ponen de manifiesto la relevancia de las manifestaciones musculoesqueléticas en el contexto de esta pandemia.
A nivel óseo, una de las principales manifestaciones que hemos visto son casos de osteonecrosis, es decir, muerte del hueso, especialmente en las cabezas femorales y humerales. Este proceso puede afectar hasta al 58% de los pacientes con COVID-19 grave, y se ha observado que ocurre con dosis y tiempos de tratamiento con corticosteroides más bajos que en otras enfermedades. La osteonecrosis puede causar dolor articular, limitación de movimiento e incluso colapso de la estructura ósea afectada si no se trata a tiempo.
Otra afección interesante son los llamados “dedos COVID”, que son lesiones cutáneas en los dedos de los pies que, en ocasiones, se asocian a osteonecrosis de los pequeños huesos del pie. Aunque su prevalencia no está bien establecida, se han reportado casos en pacientes jóvenes y con síntomas leves de COVID-19.
Además, hemos observado la formación de hueso extra, denominada osificación heterotópica, principalmente alrededor de las articulaciones de las caderas y hombros. Un estudio reciente reportó una prevalencia del 19,2% en pacientes críticamente enfermos por COVID-19.

A nivel muscular, los pacientes pueden presentar dolores musculares, inflamación, destrucción del tejido muscular e incluso liberación de sustancias tóxicas al torrente sanguíneo (rabdomiolisis). Estas complicaciones se han visto con mayor frecuencia en pacientes mayores y críticamente enfermos.
En cuanto a las articulaciones, hemos visto cuadros de inflamación articular que aparecen tras la infección por COVID-19, afectando usualmente a una o pocas articulaciones de forma monoarticular u oligoarticular. Algunos estudios han reportado la aparición de estas artritis inflamatorias en el 10-20% de los pacientes.
Por último, a nivel nervioso, hemos identificado síndromes de debilidad muscular como el Síndrome de Guillain-Barré, que parece haberse visto con mayor frecuencia durante la pandemia de COVID-19. Otros trastornos como neuropatías compresivas y relacionadas con la posición prona también se han descrito.
Incluso la vacuna contra el COVID-19 puede causar algunas complicaciones musculoesqueléticas, como lesiones en el hombro, en aproximadamente el 2% de los casos.
Dada la alta prevalencia de estas afecciones y su potencial impacto en la salud y calidad de vida de los pacientes, considero fundamental que los profesionales de la salud estemos atentos a su detección y manejo oportuno. Si usted o un ser querido presentan alguno de estos síntomas, no dude en consultar con un especialista en traumatología para una evaluación y tratamiento adecuados. Un manejo interdisciplinario de estas complicaciones es crucial para mejorar los resultados en los pacientes con COVID-19.

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