El Asma es una enfermedad heterogénea, generalmente
caracterizada por una inflamación crónica de las vías respiratorias.

Dra. Yamile Aparicio
Neumonólogo clínico -ULA
Miembro Activo de la Sociedad Venezolana de Neumonología y Cirugía de Tórax(SOVETORAX)
El asma es una de las enfermedades crónicas más prevalentes, considerada en la actualidad como un problema de salud a nivel mundial. Es por ello que supone un impacto en nuestra sociedad, además del gasto sanitario que genera, por la pérdida de productividad que conlleva y por el efecto que produce en el estilo de vida del enfermo, cuando no se controla adecuadamente.
El asma es una enfermedad heterogénea, generalmente caracterizada por una inflamación crónica de las vías respiratorias. Se define por la historia de síntomas respiratorios como sibilancias, dificultad para respirar, opresión torácica y tos que varían con el tiempo y en intensidad, junto con la limitación variable del flujo de aire espiratorio.
Desde una perspectiva mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que 300 millones de personas padecen asma en el mundo, y teniendo en cuenta los datos del crecimiento poblacional y urbanístico, se prevé que en el 2025 otros 100 millones sufran esta enfermedad.
El asma puede aparecer a cualquier edad. En los niños, la frecuencia de ataque es dos veces mayor en los varones que en las mujeres, y en la vida adulta es similar en ambos sexos.
El asma como enfermedad multifactorial, obedece a la incidencia de diferentes factores del macro y del microambiente del paciente; existiendo múltiples factores causales tanto para su inducción como para su exacerbación, desde infecciones virales en la infancia hasta exposición ocupacional en los adultos. Hoy día sabemos que los genes juegan un papel determinante en el asma, pero es necesaria la participación de otros detonantes para determinar el tipo, gravedad, pronóstico y tratamiento de esta patología. El patrón de síntomas es importante, ya que los síntomas respiratorios pueden deberse a afecciones agudas o crónicas distintas al asma. Si es posible, la evidencia que respalda el diagnóstico de asma, debe documentarse cuando el paciente se presenta por primera vez, ya que las característica pueden mejorar espontáneamente o con tratamiento; como resultado, a menudo es más difícil confirmar un diagnóstico de asma una vez que el paciente ha comenzado el tratamiento con el controlador.
SINTOMAS Y ASMA
En general, más de un tipo de síntoma respiratorio (en adultos, la tos aislada rara vez se debe al asma)
– Los síntomas ocurren de manera variable a lo largo del tiempo y varían en intensidad
– Los síntomas a menudo son peores por la noche o al despertar
– Los síntomas a menudo se desencadenan por el ejercicio, la risa, los alérgenos, el aire frío
– Los síntomas a menudo aparecen o empeoran con infecciones virales.
El comienzo de los síntomas respiratorios en la infancia, un historial de rinitis alérgica o eccema, o antecedentes familiares de asma o alergia, aumentan la probabilidad de que los síntomas respiratorios se deban al asma. Sin embargo, estas características no son específicas para el asma y no se observan en todos los fenotipos del asma. Los pacientes con rinitis alérgica o dermatitis atópica deben preguntar específicamente sobre los síntomas respiratorios.
ESPIROMETRIA, PRUEBA DE FUNCIÓN PULMONAR PARA DOCUMENTAR LA
LIMITACIÓN DEL FLUJO DE AIRE
ESPIRATORIO VARIABLE
El asma se caracteriza por una limitación variable del flujo de aire espiratorio, es decir, la función pulmonar espiratoria varía con el tiempo y en magnitud en mayor medida que en poblaciones sanas. En el asma, la función pulmonar puede variar entre completamente normal y severamente obstruida en el mismo paciente. El asma mal controlada se asocia con una mayor variabilidad en la función pulmonar que el asma bien controlado.
En cuanto al tratamiento del asma para controlar los síntomas y reducir el riesgo comprende:
Medicamentos. Todo paciente asmático debe disponer de medicación sintomática y la mayoría de los adultos y adolescentes con asma, deben disponer de medicación de control.
– Tratamiento de los factores de riesgo modificables.
– Tratamientos y estrategias no farmacológicas.
Es importante señalar que todos los pacientes también deben recibir formación en las competencias esenciales y en el automanejo guiado del asma, lo que incluye:
– Información sobre el asma.
– Método de uso del inhalador
– Cumplimiento del tratamiento
– Plan de acción por escrito para el asma
– Autovigilancia
– Revisión médica regular.