El médico internista es un especialista formado en prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades no quirúrgicas que afectan distintos órganos y sistemas en el adulto, es el especialista que logra dar un enfoque global, humano y cercano de aquel paciente con distintas patologías asociadas.
Los médicos internistas son expertos en el manejo de enfermedades complejas y crónicas, y trabajan en estrecha colaboración con otros especialistas para brindar la mejor atención al paciente. Es el especialista que se enfoca en el cuidado integral del paciente adulto, preocupándose por el bienestar general del mismo incluyendo el cuidado de la salud mental, nutrición, actividad física y otros factores que pudiesen afectar la salud del paciente.
La valoración del paciente que será sometido a un procedimiento quirúrgico es un arte complejo que forma parte de una de las responsabilidades del médico internista. Esta evaluación no sólo se debe limitar a la prevención de eventos cardiovasculares, sino también debe considerar las múltiples patologías que pueden convertirse en dificultades durante el periodo perioperatorio. Es por esto que en la valoración integral del paciente llevada a cabo por el médico internista se estiman los riesgos vinculados al procedimiento quirúrgico, que incluyen: los propios según el tipo de cirugía, de la anestesia y los relacionados a las comorbilidades del paciente.
La valoración preoperatoria comprende la elaboración de una historia clínica estructurada con exploración física, pruebas de laboratorio e imagenológicas y las intervenciones terapéuticas necesarias, las cuales se llevan a cabo con la antelación suficiente, en caso de cirugías electivas, con el fin de intervenir sobre las alteraciones encontradas. Las conclusiones de la evaluación podrán determinar la necesidad de posponer la cirugía para corregir alteraciones, o incluso omitir la cirugía.

La consulta perioperatoria tiene la finalidad de suministrar una respuesta eficaz, efectiva y de alto valor, orientada a determinar la condición de salud del paciente.
Los objetivos principales de la valoración perioperatoria realizada por el médico internista son reducir la morbimortalidad, optimizar la calidad del procedimiento que se llevara a cabo y permitir al paciente retomar su vida habitual tan rápido como sea posible.
El tiempo óptimo para realizar la consulta médica preoperatoria, para una cirugía electiva o programada, debe ser al menos una semana antes de la cirugía, esto permitirá que luego de la valoración inicial, el médico internista realice y obtenga aquellas pruebas adicionales que requiera el paciente para optimizar la estimación del riesgo perioperatorio, evitando así retrasos innecesarios para llevar a cabo el procedimiento quirúrgico
Las conclusiones de una adecuada evaluación perioperatoria podrían determinar la necesidad de diferir la cirugía para corregir una patología recién establecida, modificar el esquema terapéutico del paciente, permitiendo organizar una estrategia adecuada para reducir el riesgo de complicaciones.
Pero no solo el paciente con enfermedades asociadas es quien debe realizarse una evaluación preoperatoria, de los millones de procedimientos quirúrgicos que se realizan a nivel mundial, el 80% de los casos corresponden a personas sanas. El riesgo quirúrgico y de anestesia en estos casos es muy bajo. Sin embargo, es importante para el internista entender los factores que afectan el riesgo quirúrgico en pacientes sanos.
Por lo tanto, es obligatorio que todo paciente que necesite una intervención quirúrgica acuda a la consulta para evaluación médica preoperatoria, recordando que la mayor efectividad de la evaluación perioperatoria requiere la interacción y cooperación entre las diferentes especialidades (Cirujano y anestesiólogo) que conlleve al máximo beneficio del paciente.
La intervención del internista es esencial para mejorar la atención del enfermo y aumentar la relación costo- beneficio.

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